Ella decidió sentirse útil y renacer en su proceso migratorio

Por Carmen Hernández @CohernandezC
Nos tomamos un café y te cuento una historia, es un espacio de reflexión y resiliencia que permite ver tres caras de una misma moneda. Creado desde el 2013 para apoyar la esperanza y hoy decidimos volver a nuestra esencia.  Disfruten esta bonita historia y me cuentan.

Cruz Rodríguez es una mujer de más de 60 años. Es madre de una hija que ha sido su fuerza y compañera en su etapa migratoria.

Es economista y jubilada; su quiebre para dejar su país ocurrió cuando, tras varios días sin servicios de agua, luz, redes de Internet y telefonía; le tocó hacer varias horas de fila por una cubeta de agua que daba el gobierno venezolano y que exigía casi el agradecimiento por algo tan básico que ellos, por obligación, deberían proveer pero que, como producto de su ineficacia, no lo hacían por la falta de mantenimiento a las principales fuentes de energía eléctrica del país.

Cruz salió de Venezuela rumbo a Francia donde se encontraba su hija realizando una especialización. Aunque su plan era reencontrarse en Colombia, la rápida descomposición de la calidad de vida en Venezuela la llevó a salir antes de lo planeado; lo cual también las llevo a consumir casi en su totalidad lo que tenían ahorrado.

Cuando llegaron a Colombia sólo tenían para cubrir lo más básico  (el alquiler y la alimentación) sin ningún mueble o comodidad. Su hija consiguió empleo pero, por su edad, ella no pudo obtenerlo.

Mientras su hija trabajaba, ella logró crear una cama con cartón y tubos de tela, todos los días ella salía a conseguir material y, aunque recibía miradas extrañas por verla cargando ese material de reciclaje, eso no disminuyó su motivación por mejorar su lugar de dormir.

Aunque ha pasado tiempo, la cama quedó tan perfectamente construida que todavía la usa. Para ella, crear algo diferente fue una forma de sentirse útil y de contribuir a su renacer personal.

Aún no tiene una fuente de ingresos, sin embargo gracias al trabajo de su hija pueden disfrutar de una calidad de vida con los servicios básicos que ya Venezuela no ofrece.

Migrar es un acto de valentía, pero al ser adulto mayor el reto es más grande por todo lo que tienen que abandonar.

Nos tomamos un café, escrito de @UnCafeCcs Emprendimiento 

Carmen Hernández

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